Siervos de Dios
Maria Isabella dell’Amore Misericordioso
Biografía
María Isabel Zapata de Calatayud nació en Gandía (Valencia), España, el 27 de diciembre de 1907. Perdió a su madre a la edad de tres años y a su padre dos años después. La formación cristiana recibida de sus padres y cultivada después por los tutores a quienes fue encomendada, hizo de ella una joven de fe fuerte y valores profundos.
En medio de un proyecto de boda en el que tenía muchas ganas de participar, se vio fuertemente impulsada por la llamada de Jesús al Carmelo Teresiano, entrando en el monasterio de Manises (Valencia) en 1928 y recibiendo el nombre de María Isabel del Amor Misericordioso. En 1956 participó en la fundación del Carmelo de Olla de Altea, donde realizó diversos servicios a favor de la comunidad.
Volviendo a su nombre civil y recibiendo los documentos conciliares con espíritu de alegría, pronto tuvo en su corazón el deseo de fundar otro monasterio y en 1973 se trasladó con un grupo de hermanas a Orito, donde pasaría el resto de su vida. vida. En 1987 comenzó a sentir que su salud estaba fallando y fue hospitalizada. En su lecho de enferma fue visitada por muchas personas y un día un sacerdote le preguntó: «Madre, cuéntenos algo sobre el cielo». ¿Qué es el paraíso? Se tomó un momento para reflexionar y respondió: «El cielo es el centro del amor. El paraíso es el lugar donde siempre amas».
Finalmente, en la mañana del 31 de octubre de 1987, Madre María Isabel del Amor Misericordioso murió mientras se celebraba la Misa conventual, aproximadamente durante el rezo del Padre Nuestro.
La investigación diocesana sobre la «vida, virtud y fama de santidad» se abrió el 1 de julio de 2006 y se cerró el 19 de junio de 2011 en la diócesis de Orihuela‑Alicante.
Procedimiento
1. Las normas canónicas relativas al procedimiento que debe seguirse en las Causas de los Santos están contenidas en la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister, promulgada por Juan Pablo II el 25 de enero de 1983 (AAS LXXV, 1983, 349-355).
2. Para iniciar una Causa es necesario que hayan transcurrido al menos 5 años desde la muerte del candidato. Esto permite una mayor serenidad y objetividad en la evaluación del caso y deja decantar las emociones del momento. Entre el pueblo debe estar clara la convicción acerca de su santidad (fama sanctitatis) y de la eficacia de su intercesión ante el Señor (fama signorum).