![]()
1. Las normas canónicas relativas al procedimiento a seguir en las Causas de los Santos están enunciadas en la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister promulgada por Juan Pablo II el 25 de enero de 1983 (AAS LXXV, 1983, 349-355).
2. Para poder iniciar una Causa, deben haber transcurrido al menos cinco años desde la muerte del candidato. Esto es para permitir un mayor equilibrio y objetividad en la evaluación del caso y para permitir que las emociones del momento se decanten. Debe existir una clara convicción entre la gente sobre su santidad (fama sanctitas) y sobre la eficacia de su intercesión ante el Señor (fama signorum).
Anna de Lobera Torres nació en Medina del Campo (Castilla) el 25 de noviembre de 1545 y murió en Bruselas el 4 de marzo de 1621.
En 1570, con el nombre religioso de Ana de Jesús, fue acogida en Ávila por santa Teresa en persona, en el primer monasterio de la reforma. Ese mismo año la siguió a Salamanca, donde el 22 de octubre de 1571 hizo su profesión. Llevada por la santa a la fundación de Beas en Andalucía, por obediencia tuvo que pasar luego a Granada (1582) para abrir un monasterio, el único que, estando viva santa Teresa de Jesús, no fue fundado por ella misma. Allí, san Juan de la Cruz, que la llamaba "serafín" y la apreciaba mucho, le dedicó el comentario al Cántico Espiritual. En 1586, Ana de Jesús fundó un monasterio en Madrid, donde trabajó intensamente en la primera edición de las obras de santa Teresa de Jesús (1588) y donde tuvo que sostener la primera lucha para defender las normas de las Constituciones teresianas. Desde allí pasó a Salamanca (1584), donde fue elegida priora (1586).
En 1604, guiada por Pedro Bérulle, junto con la beata Ana de san Bartolomé y otras cuatro monjas, se trasladó a Francia, donde fundó los monasterios de París (1604), Pontoise y Dijon (1605). Algunos desacuerdos con Bérulle, que parecía dar al Carmelo francés una impronta no acorde con el ideal de santa Teresa, y el deseo de ser dirigida por los carmelitas descalzos llevaron a Ana a aceptar la invitación de los archiduques de Bélgica y trasladarse a Flandes, donde fundó los monasterios de Bruselas, Lovaina y Mons (1607).
Regresó a Bruselas, y tras algunos años de grandes sufrimientos interiores y físicos, allí murió, dejando fama de gran santidad, comprobada también por gracias y milagros. La causa de beatificación se inició inmediatamente después de su muerte, pero por diversas vicisitudes, solo llegó al reconocimiento de las virtudes heroicas el 28 de noviembre de 2019. El 14 de diciembre de 2023, el santo padre Francisco reconoció un milagro, ocurrido en el momento de la muerte de Ana de Jesús y atribuido a su intercesión.
La ceremonia de beatificación se llevó a cabo en Bruselas el 29 de septiembre de 2024.
1. Las normas canónicas relativas al procedimiento a seguir en las Causas de los Santos están enunciadas en la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister promulgada por Juan Pablo II el 25 de enero de 1983 (AAS LXXV, 1983, 349-355).
2. Para poder iniciar una Causa, deben haber transcurrido al menos cinco años desde la muerte del candidato. Esto es para permitir un mayor equilibrio y objetividad en la evaluación del caso y para permitir que las emociones del momento se decanten. Debe existir una clara convicción entre la gente sobre su santidad (fama sanctitas) y sobre la eficacia de su intercesión ante el Señor (fama signorum).
1) Para poder consultar la Positio, se ruega completar el formulario de solicitud de esta página.
2) Si su solicitud es aceptada, le enviaremos las condiciones e instrucciones para poder consultar el documento.
Su nombre era Zacarías Salterain Bizkarra y nació en Abadiano (Vizcaya, España) el 4 de noviembre de 1887; hizo sus primeros estudios en el colegio jesuita de Durango en España; a los 15 años entró en el noviciado de los Carmelitas Descalzos, donde el 12 de septiembre de 1904 emitió su profesión tomando el nombre de Zacarías de Sta. Teresa.
Asistió a cursos de teología y filosofía en las ciudades españolas de Bilbao-Begoña, Vitoria y Pamplona, para continuar su perfeccionamiento en Roma, donde fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1912.
Casi inmediatamente fue enviado al vasto campo misionero de la India y destinado al seminario apostólico de San José en la ciudad de Puthempally, de allí luego trasladado a Alwaye en el estado indio de Kerala, donde llegó el 20 de noviembre de 1912, con la tarea de enseñar filosofía, especialmente la hindú, en la que se convirtió en un apreciado experto.
A la edad de 26 años en 1913 fue nombrado prefecto de los estudiantes de filosofía; su rápida y meritoria carrera entre los estudiantes del ciclo superior lo llevó a convertirse, en 1934 a la edad de 47 años, en director espiritual del Instituto; en 1945 se convirtió en vicerrector del gran seminario de Alwaye, al que habían llegado a asistir más de 700 clérigos mayores de los tres ritos cristianos existentes en la India, el latino, el malabar y el malankaric y varios institutos religiosos.
Finalmente en 1955 a la edad de 68 años fue nombrado Principal del nuevo edificio separado para los filósofos; cargo que ocupó durante dos años, es decir, hasta su muerte. Su labor como carmelita misionero transcurrió prácticamente toda en la enseñanza y formación de generaciones de jóvenes sacerdotes indios, quienes, a pesar de las distintas formas de culto cristiano, propias del subcontinente indio al que pertenecían, coincidían en reconocer en él al guía seguro, al distinguido teólogo y filósofo, al padre espiritual de su joven sacerdocio.
Pero el Padre Zacarías de Santa Teresa no se distinguió sólo por la enseñanza, fue ante todo un hombre apostólico de gran fe, con espíritu de piedad y celo ardiente por lograr la conversión de las almas, además de un talentoso director del seminario.
También fue autor de los “Estudios sobre el hinduismo” en 5 volúmenes, recogidos de las asignaturas de las diversas materias que impartía, que fueron publicadas. Todavía en el Seminario, dio vida a la Asociación "Liga de Conversión del Sagrado Corazón" dedicada a la oración y la penitencia y editora con sede en el Seminario, de tres publicaciones periódicas propias y de toda una serie de folletos de difusión popular, sobre apologética y formación doctrinal y espiritual.
Siempre solicitado por todos, incluso por los no cristianos, otorgó bondad y ayuda sin distinción en la medida de lo posible. Con su sencillez evangélica, generosa disponibilidad, integración en el ambiente y la mentalidad india, la caridad, la oración y la pobreza, unidas a su preparación cultural, se convirtió en la figura del santo misionero, dando además honor al hábito de los Carmelitas Descalzos a los que pertenecía.
Fue teólogo del Primer Concilio Plenario de la India, comisionado apostólico de las Terciarias Carmelitas Descalzas de rito latino, colaborador eficaz de varias publicaciones periódicas.
En 1957, cuando tenía 70 años, fue trasladado a Vellore, donde fue operado de un tumor abdominal, que en los últimos tiempos había sacudido violentamente su vida y su actividad; pero se trataba de una enfermedad maligna y al poco tiempo sin quejarse, orando y confiando plenamente en Dios, falleció el 23 de mayo de 1957.
Su funeral fue solemne, con la participación de ocho obispos, 300 sacerdotes y 400 seminaristas; fue enterrado en el cementerio del seminario; la tumba del Padre Zacarías ha sido desde entonces un lugar de peregrinación.
El decreto sobre las virtudes heroicas fue promulgado el 27 de enero de 2014.
1) Para poder consultar la Positio, se ruega completar el formulario de solicitud de esta página.
2) Si su solicitud es aceptada, le enviaremos las condiciones e instrucciones para poder consultar el documento.
[No form id or name provided!]
![]()
1. Las normas canónicas relativas al procedimiento a seguir en las Causas de los Santos están enunciadas en la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister promulgada por Juan Pablo II el 25 de enero de 1983 (AAS LXXV, 1983, 349-355).
2. Para poder iniciar una Causa, deben haber transcurrido al menos cinco años desde la muerte del candidato. Esto es para permitir un mayor equilibrio y objetividad en la evaluación del caso y para permitir que las emociones del momento se decanten. Debe existir una clara convicción entre la gente sobre su santidad (fama sanctitas) y sobre la eficacia de su intercesión ante el Señor (fama signorum).

Diciembre 23, 2025

Noviembre 27, 2025

Noviembre 20, 2025

Octubre 27, 2025

Septiembre 05, 2025

Septiembre 02, 2025